
Mónica Gordillo es Doctora en Historia por la Universidad Nacional de Córdoba, se desempeña como investigadora del CONICET y es catedrática de Historia Argentina Contemporánea en dicha casa de estudio.
Este libro, que forma parte de la colección Nudos de la historia argentina dirigida por el historiador Jorge Gelman, pretende rastrear las raíces de aquél “estallido / rebelión / protesta / violencia” que tuvo lugar en distintos lugares del territorio nacional en aquella semana convulsionada de mediados de diciembre del 2001.
En la introducción del libro, Gordillo explicita el alcance que tuvo este acontecimiento en todo el país comparándolo con otros “azos”, que fueron levantamientos populares que ya han acontecido en nuestro territorio, tales como el Cordobazo y el Rosariazo, por mencionar solo algunos. La autora plantea la necesidad de emprender un trabajo de investigación con las herramientas que posee la disciplina historiográfica y no limitándose al análisis de una semana de diciembre del 2001 exclusivamente como si la misma fuera un resultado del azar o de una conjunción espontánea de factores. En la obra se aborda el famoso “argentinazo”, un contexto temporal desde el año 1989 (en el cual da inicio el gobierno de Carlos Saúl Menem) y también un contexto espacial o geográfico circunscripto no solo a Buenos Aires sino también a otras provincias como Córdoba, Neuquén, Rosario y Jujuy.
En el primer capítulo de su obra, que tiene por título «Las reformas estructurales de los 90», Gordillo analiza cómo se implementan, durante el gobierno menemista, las reformas políticas y económicas que tendrán sus repercusiones y no pasarán inadvertidas por la sociedad argentina en los años posteriores. Las políticas liberales implementadas repercuten también en el interior del país, los empleos se ven perjudicados, la acción estatal se despliega con intentos claros de apaciguar las demandas de los distintos grupos más vulnerables y al mismo tiempo que describe la realidad de las distintas provincias.
En el segundo capítulo, cuyo título es «Las respuestas sociales», la autora analiza cómo se suman, a los reclamos sindicales, los reclamos de alimentos por parte de los grupos y movimientos sociales, en un contexto complicado de hiperinflación que motivó aún más el aumento de las protestas que crecían en frecuencia e intensidad en todo el país. Se desarrolla un punto clave de la obra, pues se analiza quiénes son los protagonistas de estos reclamos y protestas y el motivo por el cual las realizan, nuevamente ampliando el horizonte más allá de las que tienen lugar en Buenos Aires.
En el tercer capítulo, titulado «El ciclo de protesta en el inicio del nuevo siglo», Gordillo centra el análisis sobre las protestas y reclamos que acontecen ya en nuevo siglo pero no por ello en dirección distinta a las que se vienen gestando desde la década anterior. Es un capítulo en el cual se reflexiona sobre cómo se logra la construcción de las “representaciones de injusticia” que van a jugar un papel clave en lo que acontecerá a finales de 2001, se teje un verdadero entramado que intenta explicar las continuidades y discontinuidades de las promesas incumplidas y los efectos negativos sufridos a raíz de las malas decisiones políticas, todo ello en detrimento de los derechos de los denominados “pobres ciudadanos”, tal como los menciona Gordillo sirviéndose de la expresión del sociólogo Denis Merklen.
En el cuarto capítulo, que lleva por título «Entre el “voto bronca” y el “argentinazo”», la autora describe el contexto y los resultado de las elecciones legislativas de agosto del 2001, en un clima aún más tenso a causa de la recesión económica y el claro desconecto respecto de la realidad político-institucional imperante de la nación. Gordillo analiza los resultados atípicos que dejaban evidenciaron la falta de apoyo a los representantes, tal como lo daban a entender la enorme cantidad de votos negativos interpretados como “votos bronca”. Se enfatiza en la conflictividad que continúa en aumento, sobre todo posterior a las elecciones de octubre, hasta desencadenar en los conocidos y recordados acontecimientos de diciembre de 2001.
Finalmente, en el último capítulo, titulado «A modo de final abierto…», la autora vuelve a trazar las líneas generales que han servido para el desarrollo de la investigación y presenta las conclusiones a las que ella ha arribado, dejando las puertas abiertas para nuevos trabajos que de alguna manera logren complementar o profundizar lo que aconteció y el proceso en cual se encuentra inserto el denominado “argentinazo”.
Sin duda alguna, esta obra de Mónica Gordillo nos permite volver a pensar lo que creemos sobre este momento de la historia argentina y que erróneamente creemos conocer lo suficiente por medio de documentales, las clases de historia o las charlas con familiares y amigos que vivenciaron estos acontecimientos. Es una obra que invita a ampliar las miradas sobre los distintos protagonistas y rastrear los antecedentes incluso una década antes del año 2001, para así poder comprender mejor lo que se reclamaba y el porqué se dieron así esos reclamos y las movilizaciones. Ciertamente, se abren una multiplicidad de caminos para abordarlos, bien desde la Historia Social u otras perspectivas, pero intentando evidenciar los complejos entramados de relaciones que se pusieron en marcha en dicho proceso. Queda en uno el anhelo por ver ampliada esta obra, explicitando cómo marcó este proceso en la conciencia de los argentinos y en la política misma de nuestro país.
VALORACIÓN PERSONAL: 5 / 5