Eduardo Antonio Barrios

«Escucho con mis ojos a los muertos»


Reseña de “Ser y deber ser en el mundo del revés” de Alfredo Leonardo Durante (Editorial Dunken, 2024)

Hoy vamos con un libro cuyo título puede hacernos imaginar muchas cosas muy distintas a lo que realmente encontraremos en su interior. Se trata de un breve ensayo filosófico sobre el lenguaje en el mundo del Derecho, escrito por Alfredo Durante, un aficionado a la Historia y jurista heterodoxo.


Desde el comienzo, es importante aclarar que para disfrutar plenamente de este texto no se necesita un gran conocimiento previo en Derecho o Historia. Más bien, se requiere un espíritu curioso, dispuesto a dejarse interpelar por una mirada que entrelaza estas dos disciplinas con la Filosofía y la Lingüística. El autor propone un recorrido que, más que impartir verdades cerradas, invita a la reflexión desde múltiples ángulos.

Durante se apoya en una gran variedad de citas de autores clásicos y contemporáneos —muchas veces más como disparadores que como fundamentos rígidos de sus ideas—, lo cual le da al texto un aire erudito, pero también fragmentario por momentos.

En cuanto a la estructura, el ensayo presenta ciertas irregularidades. Algunos apartados resultan demasiado breves, casi como bosquejos, mientras que otros se extienden más de lo conveniente sin desarrollar del todo sus potencialidades. Esto puede afectar la experiencia de lectura, que por momentos se vuelve un poco errática o inconclusa.


Aun así, se trata de un texto con mucho potencial. Personalmente, me quedé con la sensación de estar siempre en la antesala de algo que podría llegar a desarrollarse con más fuerza, de estar frente a ideas que prometen un cierre brillante pero que no terminan de cuajar. Me hubiera gustado un desarrollo más prolongado, una conclusión más firme que coronara el camino recorrido. El último capítulo, en particular, no terminó de convencerme, aunque sí reconozco que deja entrever una postura crítica y valiente frente al mundo del revés.

Valoración personal: 4 / 10

Recomendaría este libro a quienes quieran sumar algunos granos de inquietud a su mirada crítica de la realidad, especialmente a quienes se resisten a aceptar sin más lo que se nos presenta como sagrado o intocable, como suele suceder en el mundo solemne y muchas veces opaco de la burocracia judicial. Es un buen inicio para un camino que, con más claridad y profundidad, puede llevar a nuevas formas de entender —y transformar— la realidad. No hay que perder las esperanzas.