
Uno de esos libros que uno agarra y comienza a leer por lo sugerente de su título… y, claro, también por lo llamativo de la imagen en la tapa. Cómo mandar a la mierda de forma educada es un libro de autoayuda escrito por la psicóloga Alba Cardalda, publicado en 2024 por Editorial Vergara. Pero nobleza obliga: nunca viene mal regalarse la oportunidad de reflexionar sobre dónde cuesta poner límites a los demás, especialmente cuando avanzan demasiado en territorio que nos pertenece, y recordar que cuidar nuestros límites es un acto de salud personal y respeto propio.
El libro recorre, de manera progresiva, todo lo que necesitamos para entender y aplicar límites saludables: desde qué son y cómo se construyen, pasando por la reflexión sobre nuestras creencias, culpas y estilos de relación, hasta ofrecer herramientas concretas de comunicación asertiva y estrategias cognitivas y conductuales para decir «no», responder a críticas o enfrentar manipulaciones. Culmina con técnicas muy prácticas para expresar nuestro rechazo de manera firme , integrando teoría y ejercicios que buscan que podamos poner límites sin sentir culpa ni dañar innecesariamente a los demás.
El texto se sustenta principalmente en la psicología cognitivo-conductual, algo novedoso para mí que estoy más familiarizado con el psicoanálisis. Hubo momentos de reticencia frente a los ejercicios prácticos, pero eso no impidió que me sorprendiera evaluando mis relaciones, las situaciones de la vida cotidiana y el enorme poder que tenemos para empezar a cambiar ciertos patrones que afectan nuestros proyectos o la manera en que queremos vivir nuestra vida. Aprendí que cuidar nuestro espacio de decisión, poder ser, sentir y expresarnos con libertad, no perjudica a otros, sino que nos fortalece.
Me voló la cabeza entender que podemos trabajar para modificar las ideas que sostienen nuestra forma de ser (lo cognitivo) o, de manera más sencilla, actuar sobre nuestras conductas para generar cambios (lo conductual). Ambos caminos pueden llevar al mismo resultado, pero uno suele ser más fácil de implementar que el otro.
Personalmente, este libro me golpeó en ciertos momentos, interpelándome sobre la necesidad de soltar a algunas personas para mi propio bienestar. No siempre somos compatibles con todos, y aceptarlo es parte de madurar emocionalmente.
Mi valoración personal: 7/10
Recomendaría este libro a quienes quieran aprender a poner límites de manera consciente y respetuosa, especialmente frente a personas que parecen creer que pueden imponerse sobre nuestra vida como si fuéramos un instrumento de sus caprichos.
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