
Qué buen libro. Hermosa manera de comenzar una reseña muy objetiva, no? Pero como esto es un blog personal, muy personal, me permito esta licencia de reconocer lo bueno desde la primera oración.
Qué loco esto de la soledad en un mundo de hoy en el cual pareciera que estamos más conectados o en contacto que nunca antes, pero bueno cosas de la vida. Este libro sí que tiene mucho para aportarnos, mucha luz para iluminar esas zonas que no queremos mirar en nuestra vida: la muerte y la soledad, y otra quizás pudiera ser el desamor. Esas zonas que están oscuras, húmedas, llenas de heridas, con sangre fluyendo, con cicatrices mal curadas, con olor no tan agradable. Bueno, pues es justo en una de esas donde hace hincapié el maestro Gabriel Rolón. Sí, dije maestro, porque me parece que aquél que toma de su tiempo para divulgar sobre una cuestión clave y fundamental de todo ser humano merece un reconocimiento aunque sea tan mínimo como esta palabrita.
Me voló la cabeza cuando diferenció dos tipos de soledades, la patológica y la creativa; una que nos lastima, que no nos animamos a siquiera pensar en ella, y otra más que necesaria para aventurarnos a construir, a conocernos y darnos a conocer por medio del arte por ejemplo.
Este escrito me ayudó para recordar una verdad enorme, de esas que suelen tirar un amigo o una acompañante espiritual: uno no debe conformarse con poco, con migajas, con «algo es mejor que nada», porque uno está para grandes cosas en la vida, para disfrutarla, para vivirla de la mejor manera posible en esta lucha por hacernos merecedores de la felicidad. Y… ¿qué felicidad será posible si vamos por la vida conformándonos con aquello que sabemos de antemano no nos llena?
Dejar de huir de la soledad porque es imposible eludirla por completo, porque es una condición de nuestro ser persona. Hace bien recordar esta cosa también y este libro es una herramienta muy buena para ello. Tampoco podemos huir de la muerte, claro, pero nos gusta fingir demencia todo lo que podamos para no pensar un segundo en ella, pues termina afectando y dando su correcta dimensión a cada momento.
¿Qué más se encuentra en esta obra? Hay algo muy curioso, y muy bonito, que son los capítulos denominados «islas» en las que el psicólogo prestigioso nos deja conocer un poco más lo que le sucede a él en tanto individuo vulnerable y humano que muchas veces tendemos a ignorar cuando la fama envuelve a ciertos personajes. Conocemos algo de su mundo interior, lo que le duele, sus heridas, sus dudas, su historia, su forma de entender su existencia, etc. Qué lindo es cuando alguien se deja ver también vulnerable.
Nadie soy para dar un consejo, pero de todas formas me animo a ello y te digo de corazón: leé este libro que me lo vas a agradecer. Es una hermosa oportunidad para ser testigo de cómo se entrelaza la filosofía, la psicología, la literatura, la música y las otras ciencias humanas.
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