Eduardo Antonio Barrios

«Escucho con mis ojos a los muertos»


Reseña de «Me estás tapando el sol», Felipe Charbel (Beatriz Viterbo Editora, 2026)

¡Lo que me ha costado volver a esto de comentar mis lecturas! Pero qué inmenso placer hacerlo con un libro que me sorprendió mucho (y para bien). Debo confesar que llegó a mis manos gracias a una suscripción a Delibooks Club que dicho sea de paso recomiendo muchísimo.

Un libro ideal para quienes estamos en búsqueda, el autor mismo se adentra en la búsqueda de los retazos de vida que han quedado de su tío abuelo Ricardo, y al mismo tiempo acompañamos a la búsqueda de su ser escritor, con todos los idas y vueltas que entran en juego ante tan grande campaña.

¿Mi sensación más sincera? Me sentí ‘enchamigado’ rapidísimo con el autor, porque a mí también me gusta ir detrás de eso que quedó medio difuso de las historias de las personas, de las historias familiares, de lo que se sabe pero no se habla… acá hay una aventura de eso, de buscar a Ricardo para rescatarlo del cuartito del fondo donde pasó parte de su existencia, rescatarlo de ese lugar secundario en el que fue colocado y en el que quizás él también comprendió que debía jugar el juego de la vida.

¿Y sobre las fotografías? Eso fue otro detallazo, otro encanto particular y que creó una atmósfera realmente hermosa durante toda la lectura. Empecé a leerlo en una mañana libre y solo lo interrumpí durante las horas de trabajo, luego retomé y ya no pude soltarlo hasta el final. Ya sabés, esas cosas lindas que siente uno cuando comparte con la familia, con los amigos, cuando están contando una historia interesante y que vos decís «vale la pena cada segundo apostado a la escucha de esto».

Unas fotos en blanco y negro, unos comentarios sueltos en reuniones familiares, unos silencios debidos, unos espacios bien definidos… que todo ello hable tanto es un montón y que el autor logre ser puente para que llegue todo ello al lector es evidencia de su propia calidad y don literario.

Por último, agradecer la sinceridad de quien deja ver que esto de escribir no es todo color de rosa, que no todos los días son con la motivación a tope, que ni siquiera es una actividad para TODOS los días… es cuando se puede, cuando se necesita, con frecuencia en cortos periodos y pausas a veces más prolongadas de lo que se quisiera… ¡así es el arte lamentable o afortunadamente!

¿A quién recomendaría este libro? A quien se siente llamado a prolongar la vida de algún conocido/amigo/familiar que quedó relegado a un segundo plano en la vida; y también a quienes quieren tomar las riendas de su propia existencia y ser el protagonista, no el personaje secundario que solo sufre por las decisiones de otros que sí se animan a vivir.